lunes, 28 de septiembre de 2020

¿Existe el derecho al absentismo en tiempos de pandemia?

por

Rodrigo Santodomingo

28/09/2020

• Muchas familias se están negando a llevar a sus hijos a la escuela este curso. En principio, hasta que haya vacuna o se minimice el riesgo de contagio. La decisión ha generado un intenso debate en torno a un supuesto derecho al absentismo en tiempos de pandemia. Casi todas las consejerías han optado por las advertencias y amenazas, algunas irreales. El Ministerio ha encargado un informe al respecto. Y todos se preguntan qué hacer con estos alumnos. ¿Merecen atención? ¿Nos olvidamos de ellos hasta que retornen al aula?

El impacto educativo de la pandemia ha creado una figura inédita: el absentismo no absentista. Padres y madres que, sin llevar a sus hijos a la escuela, no se desentienden de su educación. Ni optan por salir del sistema reglado para aventurarse en el aprendizaje desde casa. Los alumnos no acuden temporalmente al centro, pero siguen matriculados. Están escolarizados sin escuela. Aprenden como pueden mientras sus familias reclaman atención didáctica a distancia. Son confinados escolares por voluntad de sus progenitores.

La paradoja se resuelve recurriendo a la RAE, que incluye dos acepciones para el término absentismo. La primera: «Abstención deliberada de acudir al lugar donde se cumple una obligación». La segunda: «Abandono habitual del desempeño de funciones y deberes propios de un cargo». Los chavales que no están yendo a clase —en principio hasta que llegue la ansiada vacuna— encajan en la primera acepción. Pero sus familias no necesariamente en la segunda.

Hay quien piensa que, con los centros abiertos y funcionando según escrupulosas medidas sanitarias, negarse a que los propios hijos vayan al colegio supone incurrir en dejación de funciones paternas. Así lo entienden casi todas las consejerías de Educación. La mayoría han advertido que el absentismo reiterado, con o sin Covid, puede tener graves consecuencias. El protocolo de absentismo, aseguran las administraciones, no entiende de virus. Actúa como un autómata, sin contemplar excepciones. Solo algunas, como Cataluña o la Comunidad Valenciana, han optado por un discurso light, más comprensivo y menos amenazante.

El consejero de Madrid, Enrique Ossorio, dejó caer incluso que las familias que nieguen la presencialidad a sus retoños pueden enfrentarse a tres años de cárcel. Una posibilidad que no figura en el Código Penal ni para los casos más agudos de incumplimiento de los «deberes legales inherentes a la patria potestad», citando su artículo 226, que recoge un máximo de seis meses de prisión para situaciones extremas.

Previa a la vía penal, el absentismo se aborda con el Código Cívil, cuyos artículos 154 y 170 mencionan, respectivamente, la obligación de los padres de garantizar el derecho a la educación del hijo y los efectos potenciales de no hacerlo, incluyendo la retirada de la patria potestad. La secuencia arranca cuando el centro detecta faltas frecuentes y las notifica a la comisión de absentismo local. Esta, a su vez, informa a servicios sociales para que visiten a la familia y evalúen la situación concreta. Ante un expediente desfavorable, el caso puede pasar a la Fiscalía de Menores.

Choque de derechos

«Estamos remitiendo a los centros y a la Inspección escritos elaborados por abogados concretando por qué no estamos llevando a los niños a la escuela. Y mientras, esperamos a que vengan los de servicios sociales a casa para invitarles a café y explicarles la situación», asegura Verónica González Maroto, portavoz de DERPA, una plataforma que congrega a «unas 20.000 familias» que han dicho, por el momento, no a las aulas. González Maroto considera «gravísimo» que las autoridades se aprovechen del «desconocimiento de muchos padres y madres», dando a entender que «pasado mañana se puede presentar la policía con el fiscal y quitarte a tus hijos». DERPA reclama que «se deje decidir a las familias» hasta que las aulas sean seguras.

Tras este supuesto absentismo justificado, aparece un conflicto de derechos fundamentales, fenómeno jurídico habitual en la era Covid y campo de acaloradas discusiones. Las discrepancias surgen de las distintas interpretaciones sobre qué significan (y dónde están los límites) de los derechos a la salud y la educación. El dilema, propio de un contexto de crisis sanitaria, pone en duda la validez de la legislación vigente. Hasta el punto de que la ministra Celáa ha solicitado un informe al respecto a la Abogacía del Estado.

Conocido a finales de la pasada semana, el informe insta a no caer en una suerte de indulto a priori para los absentistas de nuevo cuño. Los protocolos, argumenta tras una minuciosa disección legislativa, han de

seguir su curso cuando las faltas a clase sean reiteradas. Pero aconseja a centros y administraciones mesura y proporcionalidad. Sobre todo a la hora de «valorar» las «razones de salud del menor y sus familiares convivientes, así como la situación de evolución epidemiológica».

El debate se complica al añadir, en la noción de derecho a la salud, un elemento tan subjetivo y emocional como es el miedo. Este es «libre y respetable», opina Carmen Morillas, presidenta de la FAPA Giner de los Ríos, que representa a las familias de la pública en Madrid. Morillas añade que su organización «no es quién para decir a los padres y madres lo que tienen que hacer con sus hijos, una decisión muy personal que pertenece al ámbito de la privacidad». Pero sí sostiene que «el derecho a la educación en un marco de igualdad de oportunidades, que pertenece al alumno, solo se garantiza con la presencialidad». El informe encargado por la ministra cae aquí en una cierta ambigüedad. Recuerda que el miedo, por regla general, no exime de culpa. Pero recomienda abordar tan difusa cuestión caso por caso.

La presidenta de la FAPA sostiene que «los centros son ahora seguros gracias al excelente trabajo de docentes y equipos directivos, aunque el riesgo cero no existe». Y entiende que este particular movimiento absentista viene, en buena medida, motivado «por la desinformación de las administraciones y su negativa a contar con la participación de las familias en la planificación del nuevo curso».

Desde la Asociación por la Libre Enseñanza (ALE, promotora
del homeschooling en nuestro país), su vicepresidente, Alejandro Múñoz Fernández, asevera que el derecho a la educación no debería implicar siempre escolarización. «La Constitución habla solo del primero en su artículo 27, mientras que las leyes educativas se ocupan del segundo», afirma. Tras un exhautivo análisis legislativo, el informe de la Abogacía del Estado concluye, por su parte, que en España ambas nociones se funden en un vínculo sine qua non.

Alumnos con patologías

Acostumbrados a la alegalidad, los homeschoolers españoles conocen bien los entresijos del protocolo de absentismo. Y sus diferentes interpretaciones y formas de aplicarlo. Múñoz Fernández explica que comunidades como Cantabria o el País Vasco han creado figuras específicas para que, en sus visitas al domicilio, los trabajadores sociales emitan informes favorables, siempre que se demuestre que el alumno «está bien atendido y cuenta con un plan de estudios individualizado» a

cargo de los padres. En otras regiones, no escasean ejemplos de expedientes que han terminado en la Fiscalía de Menores. Sea como fuere, el movimiento vive un momento dorado en España. ALE ha registrado «un notable incremento de socios, sobre todo en el último mes», afirma su vicepresidente.

Aunque las autoridades dieran por buena la opción homeschooling, persisten dudas sobre la capacidad de educar sin escolarizar entre los padres que mantienen a sus hijos en casa por temor al contagio. Las familias homeschoolers desescolarizan por vocación. Las madres y los padres que asocian vacuna —o pandemia bajo mínimos— con vuelta a las aulas lo hacen (a su entender) por obligación. Unos planifican a conciencia una enseñanza personalizada y suelen contar con redes de apoyo extraescolar. Los otros han de improvisar vías para que sus hijos sigan aprendiendo y no pierdan comba respecto al currículum oficial.

González Maroto cuenta que sus «reinvindicaciones pasaban, en un principio, por que el sistema garantizase una educación online de calidad». Ahora, continúa, «nos conformamos con que no nos pongan trabas legales y los centros faciliten tareas y alguna tutoría explicativa». A los alumnos más pequeños les suelen enseñar los padres, ya que se trata de «contenidos asumibles». En edades avanzadas, algunas familias se están organizando en pequeños grupos para «contratar clases particulares presenciales a cuatro o cinco alumnos y en hogares alternos». Son habituales también las sesiones individuales de pago, en formato online o presencial. La portavoz de DERPA menciona además los portales de las consejerías como fuente nutrida de materiales didácticos.

Muchos centros y profesores se encuentran ante una disyuntiva: ¿deben invertir tiempo y recursos en los estudiantes absentistas por motivos sanitarios esgrimidos desde sus familias? El presidente de la federación de directores de la Pública en Euskadi (HEIZE por sus siglas en euskera), Iñigo Salaberria, traza una división nítida: alumnos con una vulnerabilidad de salud diagnosticada (problemas respiratorios, cardiopatías...) y alumnos en principio perfectamente sanos. «Comparto que, para los primeros, las familias reclamen medios si sus hijos no acuden a la escuela por no ser aconsejable en este momento» asegura. Salaberria piensa que los centros han de «identificar las necesidades de este tipo de alumnado y, junto a las administraciones, darles respuesta», ya sea vía online o mediante un servicio de atención domiciliaria, tal y como está previsto para chavales que padecen enfermedades graves. Sin embargo, el presidente de HEIZE opina que las familias con hijos sin ninguna patología no deberían beneficiarse de este tipo de mecanismos excepcionales. «Las decisiones basadas en el miedo suelen no ser correctas», zanja.

domingo, 27 de septiembre de 2020

6ª clase teórica 1/10/20. ANTIPEDAGOGÍA. ANTIDIDÁCTICA. Diario realizado por LUIS ANTONIO ALVARIÑO GUTIÉRREZ.

Para comenzar la clase Josetxu nos comunicó que si entramos en la Evaluación por pares en el campus veremos nuestras notas de la misma, puntuadas sobre 100. 
 ● Para seguir, comentamos el diario de la clase anterior. 
 ● Durante su lectura nos indicó que en nuestra Unidad didáctica tenemos que tener cuidado con las faltas de ortografía, las cuales restan puntuación. La más común es la confusión entre “porque”, “porqué” y “por qué”. 
 ● Pasamos al tema de hoy, “Pedagogía didáctica y anti pedagogía didáctica”. 
 ○ Josetxu hace una crítica de la primera cita de Fernandez Perez, M.; educar no es construir personas, nadie es capaz de eso. 
 ○ Josetxu desmiente la segunda cita tratada y dice que un mal maestro no crea delincuentes, no tiene nada que ver. 
 ○ Josetxu explica como los médicos necesitan una mayor formación en teoría y práctica que los maestros, ya que en ocasiones tienen la vida de una persona en la palma de la mano. Al contrario de lo que dice la tercera cita. 
 ○ Las leyes que aparecen en la 4ª diapositiva son las leyes de educación que hubo en España. 
 ○ Las plicas que aparecen en la 6ª diapositiva son sobres cerrados. El trabajo de los profesores no es explicar, tenemos muchas más funciones y esta no es la más importante. Debemos plantear a nuestros estudiantes problemas, y tratar los temas de forma más amena y fácil de entender. 
 ○ Los libros mostrados en las diapositivas muestran ideas de la antipedagogía. Nos muestra dos citas y discutiremos sus ideas en la clase. 
 ○ En el blog de la asignatura hay escritos de la antipedagogía de Ricardo Moreno Castillo. 
 ○ Josetxu nos anima a relacionar las ideas que hemos leído con nuestra experiencia en las aulas. Y a escoger una de ellas y criticarla.






 

5ª clase teórica 30/09/20. SITUACIONES DIDÁCTICAS. Diario realizado por JOAQUÍN ÁLVAREZ PÉREZ

En la clase de hoy de Didáctica General hemos empezado repasando dos diarios anteriores, pertenecientes a los compañeros Clara y Enrique. Tras haber invertido los primeros 20 minutos de la clase en revisar y matizar diferentes puntos acerca de dichos diarios, Josetxu prosiguió con la clase de hoy. 

La sesión de hoy comenzó con 4 de las diferentes situaciones didácticas que existen, que son: acción, formulación, validación e institucionalización. 

En primer lugar vimos un vídeo de una clase de primaria de hace 40 años, en el que utilizaban materiales como regletas de colores (son maderas de 1 o 2 cm hasta 10 cm, pero ellos solo utilizaban 2 colores, blanco y rojo) que son muy útiles para enseñar matemáticas ya que primero hacían cosas con dicho material y luego creaban ideas y estrategias. 

En este vídeo del primer mes de clase jugaban al “juego del 5”, en el que el primero escogía color entre regleta blanca (1) o roja (2). Un compañero pone una y luego el otro, quien complete el 5 gana, que sería el color amarillo. 

Jugaban con una ficha en la que anotaban sus argumentos, que tenía rectas numéricas. Además, antes de empezar otra partida (de las 5 que jugaban) los alumnos escribían por que jugaron así, es decir, reflexionaban sobre su formulación en esa partida y sobre su estrategia. 

Para ganar bastaba con empezar poniendo la ficha roja (del 2), pero normalmente la primera ficha era escogida al azar. Aquí encontramos 2 situaciones didácticas, que son acción y formulación (después de actuar formulan la acción). 

El maestro Ramiro se confunde al comprobar si todos han jugado, porque pregunta “¿quién ganó aquí?” La intención académica era absurda ya que con mirar si el último color era el mío, sabía si había ganado yo o no. La intención social era correcta ya que Ramiro quería saber si habían jugado y entendido el juego. 

Josetxu propuso una pregunta que sería más adecuada, “aquí has perdido, ¿que tendrías que haber hecho para ganar?) Existen hasta 8 diferentes maneras de llegar al 5, ya que se puede completar el amarillo (la regleta 5) mediante diferentes combinaciones de las regletas rojas y blancas. Además algunos entienden el juego primero y siempre empiezan ellos para ganar, y es algo que hay que evitar.

En cuanto a argumentación, muchos saben ganar en la acción pero no en la formulación. Ramiro saca a la tarima a un alumno para que le explique a los demás alumnos porque si empieza con 2 gana. Ramiro valida este argumento, ya que su estrategia es correcta y al final se institucionaliza este conocimiento, ya que está aprendido, pero no porque lo ha dicho el profesor, sino porque lo hemos construido. 

Finalmente cabe destacar que en esas edades, si el maestro realiza una pregunta general, los varones tienden a bajarles las manos a las chicas, ya que les gusta más intervenir a ellos que a ellas.

REGLETAS DE COLORES (CUISENAIRE)


SITUACIONES DIDÁCTICAS

miércoles, 23 de septiembre de 2020

4ª clase teórica 24/09/20. EVALUACIÓN POR PARES. CURRÍCULO ASTURIANO DE EDUCACIÓN PRIMARIA. Diario realizado pOr ENRIQUE ÁLVAREZ IGLESIAS

 
En la clase de hoy hemos visto las respuestas a la actividad de evaluación por pares del Currículo Asturiano de Educación Primaria de la LOMCE. Estas respuestas se encuentran en la presentación de arriba, por lo que no volveré a repetirlas aquí. Nuestra tarea ahora consistirá en corregir las tareas de nuestros compañeros, puntuando sus respuestas del 0 al 10 según estén más o menos cerca de las respuestas correctas. 

 Al principio de la clase, el profesor ha explicado cómo primero se hace el Real Decreto Estatal y después cada comunidad hace el suyo propio. El currículo asturiano aparece en el BOPA, no en el BOE.

 Hemos visto también el significado de “transversal” en la pregunta 2, refiriéndose a un objetivo educativo que se trabaja en distintas áreas. La LOGSE de 1990 añadió temas transversales que resultaron revolucionarios para la época. 

 Por otra parte, hemos visto que desde 2006 existen 8 competencias clave introducidas por la LOE (ahora se redujeron a 7) y que la LOMCE añadió las calificaciones numéricas y las notas medias. El profesor nos ha explicado que hay que conseguir que los profesores de primaria puedan investigar de manera remunerada y que se les reconozca su trabajo, ya que es algo necesario para, entre otras cosas, poder mejorar su propia labor docente. 

Después de ver las 10 preguntas, hemos empezado con la CONSTRUCCIÓN DE UNA ESTRATEGIA, en la que se ha puesto un juego como ejemplo. En la primera imagen podemos ver una recta numérica de 20cm, el juego consiste en avanzar en cada turno 1 o 2 unidades, sin posibilidad de retroceder. Ganará el juego la persona que llegue primero al 20. ¿Cómo ganar? 

 Prueba de Raúl: el que llega al 17 gana, porque el siguiente jugador solo puede ponerla en el 18 o el 19 y tú podrás llegar a 20. 

 Prueba de Clara: el que llega al 14 gana, por la misma razón que en la anterior, pudiendo llegar al 17 y luego al 20. 

 Podemos deducir entonces que hay que ir colocándose en 11, 8, 5 y 2, consiguiendo así ganar haga lo que haga el oponente. Si jugamos a un número múltiplo de 3, que empiece el oponente. 
El objetivo será ver como niños juegan a este juego y crean estrategias.

Otros ejemplos: Si jugamos a 20, avanzando con 1, 2 y 3, completaremos grupos de 4 para ir avanzando y ganar. Si jugamos a 62 y avanzando de 1 a 9, llegaremos al 62 haciendo… (responder para el próximo día).

CONSTRUCCIÓN DE UNA ESTRATEGIA (JUEGO DEL 20)


 













3ª clase teórica 23/09/20. DIDÁCTICA Y CURRÍCULO II. Diario realizado por CLARA ÁLVAREZ DÍAZ

En la clase de hoy el alumnado de la asignatura de Didáctica General hemos tratado diferentes asuntos. En un principio Josetxu nos comentó que las tutorías grupales de esta materia iban a realizarse los días 7 y 8 de octubre. En esas tutorías trataremos la unidad didáctica propuesta como método de evaluación, es decir, tener claro el tema, nivel y área. 

 También nos comentó que el próximo día, 24 de septiembre, responderemos colectivamente las respuestas válidas del currículo que estarán colgadas en el blog de la asignatura. Y nos recomendó revisar cada día el blog del día anterior. 

 Comentó que César Bona fue el primer profesor de primaria conocido y más tarde nos presentó una entrevista suya muy interesante (“A los 30 días el 90% de los conocimientos se olvidan. ¿Por qué?”). 

En la entrevista se presenta un tipo de educación enfocada en la pedagogía alternativa, es decir, en respetar el ritmo de aprendizaje de cada alumno. Leímos la entrevista y, posteriormente, se puso en debate entre algunos de los compañeros. 

Noelia Hurtado quiso comentar su experiencia en la EGB respecto a lo leído en la entrevista. Nos comentó que estaba de acuerdo con la filosofía educativa de César Bona y que en su época el que sabía se sentaba en primera fila y el que no pusiese interés o no entendiese se iba atrás del todo. 

También otra compañera, Andrea González, añadió su opinión sobre lo leído en la clase. Andrea nos señaló, como bien dice César Bona, que para el alumando del sistema educativo actual aprender es un sinónimo de memorizar los contenidos para, más tarde, dejarlos por escrito en un examen. Sin embargo, nos explica que Bona pone en tela de juicio que este sea el mejor sistema de aprendizaje, ya que en apenas un mes, ya se han olvidado de casi todo lo aprendido. Comenta que como alternativa existen diferentes métodos (Waldorf o Montessori) que ya están en marcha. Finalmente añade, desde su punto de vista, que la pedagogía alternativa le parece muy interesante ya que en vez de poner énfasis en la memorización de datos, se centra en que el alumnado comprenda el por qué de las cosas. 

Irene García también añadió un comentario a esta entrevista. Destaca esta entrevista ya que le parece realmente interesante que refleje a la perfección como debería ser el sistema educativo, además de dejarnos bien claro los fallos que se cometen a la hora de educar.


 


martes, 22 de septiembre de 2020

Menos conceptos y más pensamiento crítico para mejorar la educación científica en el aula: Enseñando ciencia con ciencia.



La educación científica está en apuros y los datos dan cuenta de la magnitud del problema: según la mayor encuesta realizada en España al respecto, la mayoría de los ciudadanos (51,2 %) considera que es difícil comprender la ciencia, y cuatro de cada diez españoles considera que el nivel de educación científica que ha recibido es bajo o muy bajo. Algo está fallando en el proceso.

“Hay un campo de la didáctica de las ciencias que trabaja investigando lo que funciona en educación, pero sabemos que sus conclusiones tardan una media de 50 años en llegar a las aulas”, comenta Digna Couso, física y doctora en didáctica de las ciencias. Ella es una de las coordinadoras del libro Enseñando ciencia con ciencia, publicado por iniciativa de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y la Fundación Lilly y que se puede descargar gratuitamente.

“Queríamos ofrecer un manual sencillo y bonito con lo que sabemos sobre lo que funciona y lo que no funciona en la educación de las ciencias”, explica Couso. El libro, en el que participan casi una veintena de especialistas, lanza mensajes concretos y accesibles junto con ejemplos prácticos de aplicación en las aulas.

La publicación forma parte de un plan más amplio desarrollado por FECYT para acercar la investigación y la práctica educativas, con acciones como un programa divulgativo en redes sociales y un curso online de formación del profesorado que podrán solicitar los centros de formación regionales.

Además, desmonta los mitos en torno a las prácticas educativas, los edumitos, generalmente bienintencionados pero erróneos que, según Marta Ferrero, maestra, psicopedagoga e investigadora sobre métodos educativos, “suponen una pérdida de tiempo, recursos e ilusión, y tienen un coste de oportunidad”. Estas creencias pueden repercutir negativamente, sobre todo en los estudiantes más desfavorecidos, y conllevan un alto coste en dinero y motivación que dejan de invertirse en métodos cuya eficacia ya ha sido probada.


“El título de nuestro libro, Enseñando ciencia con ciencia, recoge dos sentidos diferentes”, precisa Couso. “Por un lado se refiere a que hay una ciencia de la enseñanza más allá del arte y la experiencia personal. Y también que para aprenderla hay que hacer ciencia en el aula, de forma análoga a como la hacen los propios científicos”.

No consistiría tanto en una educación basada en evidencias científicas, como a veces se denomina, sino en “una educación informada desde las pruebas”, precisa Ferrero. Porque “no se trata de supeditar la labor de los docentes, el protagonismo debe seguir siendo del profesorado. Pero la investigación sí que es una fuente de información para tomar decisiones. Una experiencia reflexionada tiene mucho valor”.

“Si tuviera que elegir tres mensajes —resume Rut Jiménez-Liso, profesora de didáctica de las ciencias en la Universidad de Almería y coordinadora también del manual— serían estos: que hay mucha investigación sobre lo que funciona y no funciona, que es muy importante mejorar la enseñanza de las ciencias para hacer ciudadanos críticos capaces de tomar decisiones fundamentadas; y que todos y todas podemos aprender ciencias, que el mundo que nos rodea puede tener sentido”.

La idea general que se tiene sobre la enseñanza de las ciencias es la de una transmisión directa de gran cantidad de conceptos, leyes y teorías. Sin embargo, los estudios recogidos en este manual abogan por un enfoque muy diferente basado en tres conceptos: indagación, modelización y argumentación.

En lugar de una transmisión directa de conceptos, “se trata de partir de lo que los alumnos saben y de que ellos sean los protagonistas de la construcción de conocimiento en el aula”, aclara Couso

A partir de preguntas que resulten cercanas o relevantes para los alumnos se produce un proceso en el que de forma activa buscan (indagan) pruebas que les permiten contrastar sus hipótesis, construyen explicaciones (modelos) basados en esas pruebas y las comparan (argumentan) para decidir cuál de ellas es más sólida o probable. Todo ello sin renunciar a sus ideas o modelos previos, sino activando precisamente esos conocimientos con los que vienen a la clase para luego construir a partir de ellos. Algo que es válido para todas las edades, incluso desde infantil.

“En todo el libro no hablamos de ninguna metodología concreta —explica Couso— porque hay muchas que incluyen los procedimientos clave, como la activación de ideas previas, la actividad e indagación sobre esas ideas, la discusión y la argumentación. De lo que se trata es de partir de lo que los alumnos saben y de que ellos sean los protagonistas de la construcción de conocimiento en el aula, sabiendo el docente en todo momento a dónde quiere llegar”.

¿Son todos los conocimientos científicos susceptibles de ser enseñados así?

“Todos lo son, porque todos los temas de ciencia están basados en pruebas —responde Rut Jiménez-Liso—, aunque es cierto que algunos pueden ser más áridos que otros. Lo que consigue este enfoque es evitar la repetida pregunta: ¿esto para qué me sirve a mí? ¿Para qué voy a estudiar los astros si yo no voy a ser astronauta? Si estudiamos por indagación el tema Sol-Tierra, los problemas no se basan en qué planetas componen el sistema solar, sino cuál es la mejor orientación de una casa, de una sombrilla, de unos paneles solares… Eso hace que cobre sentido para los estudiantes”.

“Quizá no todo se pueda enseñar así, pero entonces tampoco debería enseñarse”, matiza Couso. “Si quieres aprender el nombre de todos los huesos del esqueleto seguramente habrá métodos mejores, pero eso no es lo que los alumnos deberían aprender en la escuela, sino ideas profundas sobre el valor y la función del esqueleto”.

En educación, menos es más

En el libro se hace una defensa a ultranza del ‘menos es más’ en educación. “Las ideas potentes en ciencia son muy pocas, aunque luego sean muy complejas. Lo que se necesitamos son menos conceptos y más tiempo para trabajar esas pocas ideas en profundidad, porque eso es lo que deja huella. Al fin y al cabo lo que queremos son ciudadanos críticos y activos, que puedan participar en la toma de decisiones”, asevera Couso. Para ello deberían reducirse ostensiblemente los temarios, algo que ya está presente en los objetivos de la administración, pero que no se ha trasladado a los libros de texto, cada vez más extensos.

De la misma opinión es María Pilar Jiménez Aleixandre, catedrática de didáctica de las ciencias en la Universidad de Santiago de Compostela: “Resulta imposible abordar en clase todos los conceptos y teorías científicos. Lo importante es que el alumnado entienda cómo se ha llegado a algunos de ellos, seleccionados, lo que permite que en el futuro pueda entender cómo se ha llegado a otros”.

Porque “el objetivo, sobre todo para la mayoría del alumnado que no serán científicas o científicos profesionales, es que desarrollen el pensamiento crítico, que distingan entre opiniones sin fundamento y conocimiento apoyado en pruebas. En contextos de crisis, como pueden ser el cambio climático o la pandemia de covid-19, esta capacidad resulta esencial”.

La evaluación y las emociones

Uno de los capítulos del libro recoge consejos y pruebas sobre cómo debe ser la evaluación de los alumnos, teniendo en cuenta que su objetivo no es la calificación, sino el aprendizaje. De hecho, las notas numéricas no ofrecen información relevante.

Como escribe en su capítulo Neus Sanmartí, especialista en didáctica de las ciencias en la Universidad Autónoma de Barcelona: “Evaluar el grado de competencia requiere de la aplicación de criterios muy distintos de los tradicionales. Habitualmente se considera que un estudiante ha aprendido a un nivel mínimo cuando responde a la mitad de las preguntas en un examen, pero estos criterios de calificación no nos dicen si es competente”.

Además, si la evaluación va acompañada de una calificación, su efecto en el aprendizaje es nulo, porque los alumnos solo leen las cifras. Es más recomendable aplicar el concepto de rúbrica, detectar si el alumno alcanza un nivel de desempeño.

El aprendizaje provoca emociones positivas pero también aburrimiento, inseguridad o vergüenza, que los docentes deben enseñar a reconocer y canalizar

“Debemos aspirar a que los alumnos se coevalúen y autoevalúen —afirma Couso—, porque saben valorarse y son incluso más estrictos que los profesores. La evaluación debe ir dirigida a identificar lo que se ha hecho bien o mal, y a trabajar en cómo cambiar lo que no se ha hecho bien. Eso es exactamente lo que van a tener que hacer en su vida cuando el profesor ya no esté a su lado, porque no lo estará”.

Otro aspecto tratado en el libro es el papel de las emociones en el aprendizaje. Para Couso, “son sin duda importantes, pero no solo las positivas. Creo que ha pasado un poco como con las selfis, que han dado lugar a un solo tipo de fotos”.

En el libro se recoge que la enseñanza por indagación produce interés, concentración y satisfacción al reconocer que se aprende, pero se rechaza la idea de que deban promoverse solo emociones felices. Aprender conlleva emociones como el aburrimiento, inseguridad ante la pregunta planteada, resistencia a cambiar de ideas o incluso vergüenza por los planteamientos iniciales. Los docentes deben enseñar a reconocerlas y canalizarlas para reforzar las ganas de aprender.

El tipo de aprendizaje basado en los estudios y las pruebas promueve, más allá de unos conocimientos concretos, el fomento de un pensamiento crítico para todos que ayude a conocer el proceso de la ciencia, a tomar decisiones y a identificar afirmaciones pseudocientíficas. Eso ofrece la posibilidad de usar controversias para el aprendizaje en el aula y lleva a poner en más en contacto ciencias y humanidades.

Couso huye de la idea de que hay que fomentar vocaciones científicas: “No tenemos un problema de vocaciones, sino de diversidad. Los perfiles que llegan suelen ser muy homogéneos. Además, el concepto de vocación se aprovecha muchas veces para llevar a cabo una explotación: lo que debemos promover es una cultura de la profesionalidad. En cualquier caso, aunque aumentáramos mucho el número de profesionales relacionados con la ciencia, no llegarían a la mitad. ¿Es que el resto no tiene que saber ciencia?”.

El método de aprendizaje activo aquí propuesto no pretende formar científicos en miniatura, sino profanos competentes que puedan utilizar los conocimientos adquiridos en la vida real. A la vez, y sin forzarlos, al diseñar soluciones a problemas, construir modelos y evaluar afirmaciones, interiorizan que pueden llegar a ser científicos o ingenieras y promueven la sensación de autoeficacia.

Capítulo aparte merece también la enseñanza sin estereotipos de género, teniendo en cuenta que las niñas a los seis años ya piensan que son menos inteligentes que sus compañeros varones y que a los 10 o 12 muchas ya han descartado estudiar opciones de ciencia o tecnología.

“En cualquier debate aparece y se habla de la importancia de la educación —añade Couso—, pero siempre acaba prevaleciendo la fuerza de la anécdota o de la experiencia, cuando en realidad tenemos desde hace muchos años evidencias sobre cosas que funcionan y cosas que no lo hacen”.

La experiencia puede servir de ayuda en ocasiones, pero “no basta con ella, al igual que no basta con saber de ciencia para enseñarla bien” completa Couso, que lanza un mensaje final sobre la situación actual de la educación en ciencias: “En general, y cuanto mayores son los alumnos, las clases tienden a ser menos activas, más proclives a un consumo pasivo de conocimiento. Los docentes necesitan tiempo y que se les cuide, porque estamos en una situación muy prometedora, veo renovación, ganas y mucha motivación. Nuestra área de influencia desde la didáctica es muy pequeña y nos cuesta tener relevancia, pero cuando los profesores se acercan a estos métodos se entusiasman, porque ven que funcionan”.o

“Tenemos un problema”, reconoce Ferrero. “Los estudios indican que algunos neuromitos en la educación son aceptados por más del 90 % de los docentes, como la creencia de que una estimulación extraordinaria aumenta el rendimiento cognitivo o que adaptar la forma de enseñar a los estilos de aprendizaje de los alumnos mejora los resultados”.

Este mito tan extendido tiene que ver con la aplicación de la teoría de las inteligencias múltiples, propuesta por el psicólogo y pedagogo Howard Gardner. “Pero no hay ninguna prueba de su utilidad. Más aún, muchos centros lo aplican de una forma que Gardner consideraría inadecuada”, explica Ferrero.

También existe la creencia de que los niños de hoy son nativos digitales, cuando en realidad “no usan la tecnología de forma diferente. Hay que enseñarles explícitamente a utilizarla. Hay pruebas claras de que no saben hacer búsquedas de forma correcta, no analizan bien el contenido ni su veracidad”.

¿Por qué ha tenido lugar la extensión de estos mitos y por qué no hay más lugares donde buscar pruebas contrastadas y adaptadas al profesorado? “La academia y las escuelas han estado tradicionalmente de espaldas una a la otra”, opina Ferrero, quien apunta algunas iniciativas útiles para los docentes, como Las pruebas de la educación, un repositorio internacional ofrecido por EduCaixa o una serie de publicaciones a cargo de la Fundació Jaume Bofill.


domingo, 20 de septiembre de 2020

La asturiana Iris López, la directora de colegio más joven de España

Seguro que estudió en nuestra facultad. Si hay personas voluntarias que quieran entrevistarle me animo a preparar y realizarle una entrevista interesante. Ya me diréis.

Iris López, la nueva directora del colegio Riego de Arriba, en Oviñana. / PALOMA UCHA
Iris López, la nueva directora del colegio Riego de Arriba, en Oviñana. / PALOMA UCHA

Iris López Marqués coge la batuta del colegio Riego de Arriba, en Oviñana, a los 26 años. «No soy un cerebrito», cuenta

BELÉN G. HIDALGOCUDILERO.
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Apenas suma 26 primaveras, pero en sus manos tiene la batuta del colegio Riego de Arriba, de Oviñana, en CudilleroIris López Marqués (Cudillero, 1994) es la directora más joven de España, un título que le llega con un año de experiencia como docente, truncado por la irrupción de una pandemia que ahora la obliga a «un esfuerzo extra» para enfrentar una atípica vuelta al cole.

Su trayectoria fue una auténtica carrera de fondo. Finalizado su paso por la universidad, centró sus esfuerzos en opositar y en julio de 2019 se presentó por primera vez. Y sacó la plaza. «Estuve el año pasado en un cole de Cabueñes (Gijón) y pedí destino definitivo. Me tocó Oviñana», relató la joven. Y todo se aceleró sin pretenderlo. «Llamé al colegio y me dijo el entonces director que sería la directora, pues era la única con plaza», recordó. Reconoció, eso sí, que lo meteórico de su periplo, impone. «Me hubiese gustado que fuese en unos años para llegar con más tablas», dijo.

«El coronavirus lo pone todo un poco más cuesta arriba, pero con muchas ganas de trabajar e ilusión saldrá todo bien», confía la pixueta. El colegio cuenta con once alumnos -ocho de Infantil y tres de Primaria- y cinco profesores. Un centro educativo pequeño que cree le pondrá más fácil su debut como directora en un curso donde los protocolos cambian cada semana. «Respiré cuando nos dijeron que los 'niñinos' iban a comenzar el 22 de septiembre y no el 10. Pensé que tendría más tiempo para organizarlo todo. Aún así en estas tres semanas no logré hacer todo lo que me hubiese gustado», confesaba López mientras apuraba el tiempo para regresar al colegio y ultimar ciertos detalles. En principio, las distancias no están suponiendo grandes problemas. «No tenemos que hacer tetris», destacó la joven directora, que agradece la amplitud de las aulas.

«Me tocó la lotería»

López no duda a la hora de afirmar que lo verdaderamente complicado de este curso será cambiar la mentalidad. «El colegio del año pasado ya no existe. Tenemos que lograr que sea un lugar seguro. Para ello tenemos que actuar con responsabilidad tanto los 'niñinos', como los profesores como los padres y tanto por la mañana como por la tarde», defendió la joven. López asume que será complejo que los más pequeños comprendan que no se pueden juntar ni compartir o que los padres no pueden entrar a las aulas.

Lo que sí ha conseguido el coronavirus, afirmó, es poner en valor la educación en el mundo rural. En Oviñana, explica, septiembre comenzó con nueve 'peques' matriculados y, más tarde, se sumaron otros dos. «Se están dando cuenta de lo buena que es la escuela rural, tan individualizada y personal», defiende.

A pesar de que muchos consideran que su caso es una carrera colmada de matrículas de honor, Lopez se apresuró a desmentirlo. «No soy un cerebrito. Cuando me presenté a las oposiciones mi único objetivo era aprobar. Fue como si me tocara la lotería», dice la joven directora, que envía un mensaje de ánimo a los opositores. «Es duro, pero sí se puede».

sábado, 19 de septiembre de 2020

César Bona: «A los 30 días el 90% de los conocimientos se olvidan. ¿Por qué?»

14 preguntas con sus respuestas ¿qué os parece la pregunta relacionada con nuestra asignatura, la referida a los métodos así como su respuesta?

Según este reconocido profesor, en la escuela no todo debe ser estudiar
MÓNICA SETIÉN - 21/09/2016.

César Bona ya es uno de los referentes en educación en España. Después de ser elegido uno de los 50 candidatos —el único de nacionalidad española— al Global Teacher Prize, el premio Nobel de los profesores, y de publicar su libro «La nueva educación», que se convirtió un auténtico best seller, nos sorprende con otra obra en la que cuenta su experiencia en siete escuelas e institutos de toda España en las que la formación se imparte de otra forma, se escucha a lo niños y las relaciones sociales tienen más importancia que el inglés. 

-En estos colegios se da mucha importancia al sistema asambleario, a las reuniones de los alumnos para comentar temas de su interés. ¿No se pierde mucho tiempo en esto cuando los alumnos ya tienen una edad en las que hay mucho que trabajar? 
-La educación tendría que empezar por cambiar ese pensamiento. La asamblea no supone perder el tiempo, sino invertirlo. Es absurdo pensar que se pierde el tiempo en educar para crear seres sociales. Nos empeñamos en educar en la individualidad. La mayoría de las acciones que realizamos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos son interacciones con los demás. Los conocimientos son importantes, pero hay muchísimas otras cosas que son esenciales y siguen sin enseñarse en la escuela. Habría que dedicar cada minuto del día en educar para la sociedad. Es invertir tiempo para la vida. Debe haber asambleas y tutorías. Es absolutamente maravilloso lo que se consigue, las relaciones sociales o los vínculos que se crean entre los niños.

-Con este tipo de educación, ¿el acoso escolar deja de existir o se minimiza? 
-Por supuesto. Concretamente hay un caso en el libro, el del colegio La Biznaga, de Málaga, que lleva cinco años sin impartir ningún parte disciplinario. Y en un Instituto de Sils uno de los alumnos me decía que entre ellos no había conflictos porque emplean tiempo en conocerse. Y estos son complementos que deberíamos tener todos. Tiene que haber un cambio, pero... ¿está la sociedad preparada para ello? 

-Pero con estos métodos, ¿no se dejan un poco de lado los conocimientos? 
-Estos niños aprenden de todo. Lo digo con certeza porque lo he vivido. Con el sistema actual los conocimientos se olvidan. Hay estudios que dicen que a los 30 días el 90% de los conocimientos se olvidan ¿Y por qué se olvidan? Porque no se da importancia al proceso. Estos niños aprenden a buscar información, a trabajar el tema, a elaborar las respuestas. Los menores tienen ganas de sentirse escuchados, de sentirse queridos y útiles. Si empezáramos a mirar la educación desde estas tres premisas, muchas cosas cambiarían. 

 -Tanto juego social, ¿sirve para fijar los conocimientos? 
-Los niños juegan mucho a imitar. Están interiorizando unos procesos que son fundamentales y están viendo que el conocimiento que están adquiriendo sirve para algo. Lo decía la jefa de estudios del colegio Amara Berri: «Que lo que estudies sirva para algo». En la mayoría de los colegios lo estudiado sirve para soltarlo en un examen y se acabó. 

 -A mí me gusta pensar que todo lo que he estudiado me ha servido para algo... 
-Lo que nos han enseñado lo hemos olvidado. Lo que pasa es que hay gente que se sigue formando. Es bueno tener la curiosidad despierta siempre. La educación sirve para preparar, pero hay gente que sigue pensando que hay que educar a los niños para que pasen el examen a los 18. Y que educación sigue siendo igual a calificaciones. Y se olvidan de la parte importante que es el aprendizaje social. 

-De alguna manera habrá que medir los conocimientos..
-Sin duda, la evaluación es importante en la vida también. Sirve para aprender, pero no para sangrar, que es para lo que está sirviendo en muchos casos. 

 -Los colegios de los que escribe utilizan la autoevaluación ¿Esto no sirve para ser más indulgente con uno mismo? 
-No. Yo la asocio con la reflexión, y en las escuelas tendrían que enseñar a reflexionar. Hay que saber para qué hacemos a las cosas, porqué las hacemos y qué consecuencias van a tener nuestros actos. Y esto no se enseña en las escuelas. Si estas dinámicas se pusieran en práctica ayudaría incluso a evitar los casos de acoso escolar.  

-¿Se hace siempre o sólo en determinadas asignaturas o campos? 
-No todo son asignaturas, también se pueden evaluar en la relación con lo demás... 

 -Sí, se pueden evaluar en cuanto a sus relaciones con los demás, pero no les lleva a la universidad... 
-Tenemos que pensar que las notas son importantes, pero son solo una manera de ver cómo uno está avanzando en su aprendizaje. 

-También hay coevaluación. ¿No se puede hacer mucho daño con estas dinámicas de evaluación al otro? 
-Si se hace daño en una dinámica o autoevaluación es síntoma de que no se han trabajado las relaciones antes. Si estos chicos están en Secundaria, y desde Primaria ya trabajan la socialización, pensarán antes de hablar de un compañero. Además tienen cuidado con lo que dicen, porque cada palabra y cada acción que realizan tiene efecto en los demás. Las dinámicas de grupo vienen muy bien porque ayudan a abrirse y a expresar lo que tienen dentro. 

 - Y los niños con problemas de aprendizaje ¿tienen más facilidad de integración en estos colegios?
-Tendemos a etiquetar y esto es malo, porque siempre lo hacemos por el lado peor. Si sólo resaltáramos el lado bueno, las cosas cambiarían. La autoestima sube y cambia todo. Los niños aprenden porque se les enseña a colaborar y a compartir. Toman como algo natural lo que los mayores tendemos desnaturalizar. 

-Entonces, ¿la educación no sólo sirve para adquirir conocimientos? 
-Algunos dicen que la educación es para crear seres empleables y ya está. Otros piensan que los niños, además, tienen que ser felices. Ser feliz en una escuela no implica falta de exigencia ni ausencia de buenos resultados, de hecho, cuando alguien es feliz, los resultados suelen ser buenos. La gente trivializa la felicidad y me parece tristísimo. Yo creo que a la escuela se va a aprender siendo feliz. 

-¿Qué opina de la educación bilingüe? 
-Nos estamos obsesionando. Vamos a poder decir las cosas de varias formas pero nos vamos a comportar igual. Yo le doy más importancia a una hora de tutoría que a una hora de lengua o de inglés. Lo conocimientos se van a ir adquiriendo, pero las relaciones sociales que se usan todos los días, si no se aprenden de pequeños... mal vamos. 

-Un adolescente que sale de un instituto de este tipo, ¿no se pega una baño de realidad al ver que la vida no es como en el colegio, que es más individualista y competitiva? 
-Estos niños salen con herramientas que otros no tienen. Saben investigar, trabajar en equipo, mirar alrededor, cómo hacer el proceso para aprender. No creo que la escuela tenga que ser el reflejo de la sociedad competitiva, sino que la escuela tiene que cambiar nuestra sociedad. 

 Las escuelas que cambian el mundo 

César Bona ha viajado por toda España para conocer de primera mano diferentes maneras de impartir educación. Hay escuelas en España que están cambiando la educación. Escuelas que demuestran que otra forma de educar es posible. Escuelas que no están en Finlandia ni en Suecia; unas son públicas, otras rurales y algunas incluso están masificadas. Todas ellas son «Escuelas Changemaker» y están preparadas para liderar una verdadera transformación educativa. Son lugares que cuentan con alumnos, maestros corrientes, y padres cómplices detrás. Son lugares que cuentan con alumnos motivados, maestros corrientes, y padres cómplices detrás. Escuelas excelentes académicamente y con un proyecto integral donde el respeto, la creatividad, la imaginación, el trabajo en equipo, la empatía y la interacción con la sociedad son el mejor camino para completar las enseñanzas de las asignaturas tradicionales. César Bona nos narra, con su personal y cercana voz, lo que han logrado estas escuelas, lo novedoso de sus métodos y cómo todos, sea cual sea nuestra edad, podemos cambiar el mundo. No olvidemos que los niños no son los adultos del mañana, son los niños del presente y ellos, si les dejamos ser niños, si les reforzamos su creatividad natural, su imaginación desbordante y trabajamos la empatía, la solidaridad y el respeto, pueden cambiar el mundo. No en el futuro, sino ahora.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

2º clase teórica 17/09/20. DIDÁCTICA Y CURRÍCULO

En esta segunda clase de la asignatura Didáctica General, ocurrida el jueves 17 de Septiembre, hemos empezado repasando el diario que el día anterior (16 de Septiembre 2020), mi compañero Adrián realizó. Algunas de las puntualizaciones que el profesor Josetxu nos indicó fue el uso de términos como alumnado, profesorado, etc., en lugar de utilizar alumnos, alumnas, chicos, alumnas… 

 A continuación, Josetxu nos recordó que las actividades asignadas para esta semana deberían entregarse antes del día 24. Después, y para finalizar la introducción de la clase, el profesor insistió en su rechazo a hacia los exámenes y en que, a lo largo de las clases, nos cuestionará pregunta como “¿Qué es el saber?”. 

 Una vez finalizada esta parte, retomamos la presentación. A lo largo de ella, Josetxu nos indicó que tendríamos que elegir un área de las figuran en la exposición para, posteriormente, utilizarla como tema de nuestra unidad didáctica. Seguidamente, el profesor nos propuso una pregunta: si conocíamos a la ministra de educación de España y a la consejera de educación de Asturias (A modo de recordatorio: Isabel Celáa y Carmen Suárez). 

 También nos nombró a Ken Robinson, uno de los profesionales de la educación más reconocidos a nivel mundial. Al llegar a la diapositiva de la presentación en la cual se menciona el tema del trato hacia los gitanos, el profesor nos contó su experiencia en un colegio de Gijón que solo contenía alumnos gitanos y el cual logró transformarse de una “escuela gueto” en una escuela caracterizada por la diversidad cultural y étnica. Además, tratamos ciertos términos de procedencia gitana que fueron incluidos en la lengua castellana. 

 Como comenté anteriormente, Josetxu volvió a insistir en su rechazo hacia los exámenes y en la forma de evaluar y diferenciar entre “buenos” y “malos” profesores, basándose únicamente en su retención de conocimientos para luego plasmarlos en un papel. Asimismo, nos contó una experiencia que él mismo había vivido en su época de estudiante durante un examen de matemáticas, la cual fue uno de los motivos que le llevó a decidir cambiar el sistema de evaluación y enseñanza con sus alumnos. 

 En los últimos minutos de clase, comenzamos el Tema 1: Josetxu nos enseñó cómo y dónde había surgido la didáctica, la obra “Didáctica Magna” de Juan Amós Comenio, el cual había definido de forma errónea los términos “clase” y “didáctica”, y el primer libro de texto publicado de la historia, “Orbis Pictus”. 

 A continuación nos mostró un vídeo de la serie de televisión “Los Simpson”. Las conclusiones que pudimos sacar de ese vídeo es que, en el sistema de educación actual, “Todos los alumnos deben avanzar al mismo tiempo, considerándolos como máquinas y no como personas” (cita del profesor). Para finalizar, comentamos la situación de la escuela y la pedagogía en Asturias y España a lo largo del tiempo, más específicamente durante la II República y durante el franquismo; también nos mostró el libro de Didáctica de su época estudiantil (documento presentado a modo de fotografía que figura en el blog)




 






25ª CLASE TEÓRICA, 10/12/2020. EL ACOSO ESCOLAR. Diario realizado por SOFÍA COTO.

La clase de hoy se ha dividido en dos partes, siendo la primera de ellas un tema de actualidad, el acoso escolar. Para tratar este tema, Jos...